Vivir con tus compañeros de vivienda

Four young students having breakfast at an outdoor table

Convivir con otros estudiantes es una parte muy importante de la vida estudiantil. Tanto si vives en un campus, en una residencia de estudiantes o de alquiler en una casa compartida, es una estupenda manera de divertirse y hacer amistades para toda la vida.

Pero puede resultar frustrante tener que acostumbrarse a los hábitos, los ruidos y el desorden de otras personas. Estos son consejos fundamentales para una convivencia armoniosa.

Ser considerado con las tareas del hogar

Una de las causas principales de discusión en una casa de estudiantes es la limpieza y el orden. A algunos se gusta que su casa brille como un espejo. Otros consideran que la vida es demasiado corta como para perder el tiempo pasando la aspiradora.

Cualquiera que sea tu filosofía, ten en cuenta los sentimientos de tus compañeros y mantén el orden de la casa. Para la limpieza de las áreas comunes, como el baño y la sala, puedes sugerir organizar turnos para que sea justo para todos.

Respetar la necesidad de tranquilidad y silencio de los otros

A algunas personas les molesta mucho el ruido. Si alguien está tratando de dormir o de repasar y hay demasiado ruido, esto puede estresarlo.

Para conservar la armonía, es mejor respetar a tus compañeros cuando necesitan tranquilidad y silencio, por ejemplo, asegúrate que el sonido de tu música o la TV no esté muy alta...  y ¡nunca organices una fiesta en tu casa la noche antes de que otro tenga un examen!

Si tus compañeros hacen demasiado ruido para ti, intenta pedirles cordialmente que sean más silenciosos, tal vez, no se dan cuenta de que te molestan. Si siguen haciendo lo mismo, puedes acordar algunas reglas básicas con ellos, por ejemplo, no se puede escuchar música fuerte entre las 11 p.m. y las 8 a.m.

Si no están de acuerdo y el problema te sigue molestando, habla con el departamento de apoyo estudiantil de tu escuela, facultad o universidad. Tal vez ellos puedan ayudarte a encontrar una solución.

¡No ‘acaparar’ el cuarto de baño!

‘Acaparar’ es ‘no compartir’. A todos nos gusta pasar tiempo en el baño mientras nos acicalamos, pero si todos tienen una clase a la misma hora, esto puede provocar una tensión. Por la mañana, puedes preguntar a tus compañeros a qué hora necesitan usar el baño y asegurarte de que todos entrarán y saldrán rápido para que nadie se atrase y llegue tarde.

Hablando en inglés

Si vives con estudiantes que hablan tu idioma, está bien que hableis en vuestra lengua materna para relajaros tras la concentración que exige estudiar en inglés todo el día. Pero si alguno de tus compañeros no habla tu idioma, puede sentirse aislado. Hablar en inglés cuando estéis todos juntos significa que cualquiera puede participar… además, ¡te ayudará a practicar el idioma!

Preparar el presupuesto juntos

En una casa compartida, puedes tener que pagar determinados gastos de la casa, tales como el papel higiénico y los productos de limpieza. Puede convenir tener un ‘fondo común’ para estos gastos. Este ‘fondo común’ es una suma de dinero destinada a gastos comunes, al cual todos contribuyen en partes iguales.

Si compartes el pago de servicios, por ejemplo, de gas, agua o electricidad, decidid juntos cómo os vais a organizar. Podéis repartir los gastos a partes iguales y un voluntario puede asumir la responsabilidad de hacer los pagos.

Hablarlo

Todos deseais tener una experiencia positiva. Si hay algo que te molesta, lo mejor es sentarse y hablarlo con tus compañeros para encontrar una solución de una manera cordial y tranquila. Puede ser que tus compañeros tengan diferentes opiniones o costumbres, o que pertenezcan a otra cultura y por eso trata de entender sus puntos de vista.

Divertirse juntos

Por último, la mejor forma de vivir en armonía es divertirse juntos. ¿Por qué no cocinar, ir al bar o ver una película juntos? O cuando alguien cumple años. ¿Por qué no organizar una fiesta? La diversión os ayudará a vincularos afectivamente.